Cada vez es más frecuente que, al utilizar envases de plástico, surjan una serie de dudas: ¿se trata de un material reciclable? ¿Qué tengo que hacer para reciclar este envase? ¿En qué se empleará el material reciclado obtenido?
Lo primero que hay que hacer para reciclar un envase es comprobar de qué tipo de material plástico está compuesto, y si este es reciclable. En apartados posteriores de este artículo se indicará cómo diferenciar y clasificar los plásticos, así como cuáles son reciclables. A continuación, en caso de que se trate de un material reciclable, no hay más que depositar los envases en el contenedor amarillo.
Dado que a simple vista es complicado diferenciar de qué clase de material se trata, la forma más sencilla de identificar de qué tipo de plástico está compuesto un envase es revisar el Código de Identificación Plástico. Se trata de un símbolo que puede contener en su interior un pequeño número, y que está presente en todas las botellas y envases de plástico que consumimos.
El proceso de reciclaje del plástico es sencillo. En las plantas de reciclado se separa, en primer lugar, los plásticos reciclables de los no reciclables. Si bien esa es una tarea que puede desempeñar cada consumidor al asegurarse que el plástico que arroja al contenedor amarillo es reciclable, es imprescindible que haya una nueva criba, ya que de lo contrario se podría afectar al proceso.
Una vez separados los plásticos reciclables, estos se limpian a fondo, con el fin de eliminar cualquier resto de etiquetas o de su contenido original que pudiera quedar en ellos. Tras esto, el plástico se tritura y se funde, dando como resultado unas bolitas de resina que constituyen la materia prima de nuevos productos de plástico.
El plástico reciclado se emplea para elaborar todo tipo de objetos: envases para alimentación, botellas de líquido, botes para medicamentos o cosmética…
Como se comentaba anteriormente, el Código de Identificación Plástico permite diferenciar la procedencia de los plásticos que se utilizan. El número presente en este símbolo indica qué tipo de plástico emplea cada envase:
Aquí puede consultar más en detalle una clasificación de los tipos de plásticos.
De la clasificación anterior, los materiales que pueden reciclarse son el PET, el HDPE, el LDPE y el PP. Esto se traduce en que la mayoría de botellas, platos y vasos, tapones para envases, bandejas… son reciclables y deben depositarse en el contenedor amarillo.
Si bien la mayoría de plásticos son reciclables, hay algunos que, por sus características, no suelen reciclarse de forma convencional. Es el caso del PVC y el PS. Sin embargo, esto no quiere decir que no se les dé salida tras su primer uso, ya que este tipo de materiales también se utilizan para usos distintos a los originales una vez procesados, especialmente como materiales de construcción.
Los objetos que combinan plásticos con otros materiales (como los blisters en los que se presentan los medicamentos, los CD o DVD) tampoco se reciclan. Los plásticos biodegradables que proceden de fibras vegetales no se reciclan, pero sí se pueden utilizar para obtener compost.
Estos materiales deberán depositarse en el punto limpio, donde serán clasificados.
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